sábado, 17 de marzo de 2012

PREFACIO

Estúpidos, si creéis que os dejaran compartir su poder. El poder no es para ellos, su reino no es de este mundo y solo lo quieren para ofrecérselo a su Dios. Vosotros, ¿solo queréis dinero?...lo tendréis, ¿lo queréis todo?...es vuestro, ilusos, saben que no tenéis nada, que sois fáciles de saciar, ansia de poseer, ambición material aderezado de falta de escrúpulo.

El poder en manos de quien solo necesita de una comida al día, agua y oración, es potencialmente infinito, crea la necesidad y tendrás al cliente. El hombre más libre es el que no tiene nada que perder. El comienzo no se sabe cuando fue, el adocenamiento en grandes superficies donde tener controlada la mayor cantidad de gente el mayor tiempo posible, el integrismo de lo políticamente correcto para manejar el lenguaje y propiciar el control del pensamiento y la autocensura, la tolerancia ciega sin razonamiento previo, el falso respeto por todo y por todos, como si todo fuera respetable, la bondad estúpida, irreflexiva, por la piedad entro la peste.

El amaneramiento como signo de modernidad, la exaltación de la nada, refugio de mediocres, la nada es infinita por lo que en ella cabe todo.

Se empeñaron en contarnos"su verdad", mentira repetida mil veces. La verdad de su pequeño, vacuo e insignificante rinconcillo. Farsantes, vendedores de igualdad como el logro final del progreso, ¿igualdad?, nada es tan igual como un esclavo a otro, como un millón de esclavos, como una ingente multitud bajo el mismo lema, el mismo ideal, el mismo fin. Pretextos generales para sentirse diferentes, es sorprendente a cuantas personas a la vez se les puede ocurrir la misma cosa, posiblemente por la influencia del sistema, inconscientemente la masa es manejada por acomplejados sin escrúpulos, aspirantes a convertirse en lo que más odian, salva patrias que se les pudre la basura en casa, los que son y los que disimulan.

Los que huyen de la miseria, cuando la miseria va con ellos.

Sorprenderse de lo habitual es como empezar de nuevo, ignorar la experiencia, reincidir en el fallo, dar la oportunidad una y otra vez a quien no la merece, a quien simplemente acomodo su discurso al interés inmediato totalmente calculado.

Traidores, seréis los elegidos, vuestro privilegio consistirá en ser los únicos totalmente conscientes de la consecuencia de vuestra traición.

"Volver al origen no es retroceder, si no caminar hacia el saber",... Dice la canción.

La pureza del hombre, es la ley de la selva, la ley del más fuerte, la del sometimiento de la tribu al macho dominante. En el origen no cabe feminismo, ni igualdad, ni derechos, no hay sitio para el débil, solo el instinto de supervivencia.

El principal afán del ser humano es la continuación, la búsqueda de fuerzas para levantarse cada mañana y renunciar al deseo de dormirse y no despertar, la sensación de que ya no vale la pena luchar, rendirse, en cierto modo, es descansar, dejar que otros decidan por ti.

Si te dejas llevar demasiado puedes significar una carga y te eliminaran. Si no te humillas lo suficiente, te eliminaran igualmente.

Cuanto os odio, me niego a intentar siquiera comprenderos, aborrezco vuestros idiomas, expresiones y chascarrillos, vuestra"cultureta de peseta" y me importan un bledo vuestras raíces, no es mala educación, simplemente hartazgo.

No os respeto, porque se quien sois y que queréis, falsos profetas, charlatanes de feria, vendedores de humo con soluciones para todo.

Culpabilizáis a la sociedad de todos los males, llamáis enfermo a cualquier degenerado.

Para descargar vuestras conciencias, repartís la culpa y el desastre, manteniéndoos al margen como los elegidos para salvarnos.

La ausencia supone el vacio infinito tanto para el que no está como para el que espera, la incertidumbre es la degradación de los sentidos.

Hacernos fuertes en nuestro interior y desde ahí combatirlos, mantenerlos en la incógnita, de si seremos o no uno de ellos. Cada cual es único responsable de lo que ha hecho de si, cambiar, huir, mejorar, degenerar si es eso lo que quieres, no caben lamentaciones, a nadie le importas, estas solo, puedes construir o destruir, rendirte o simplemente, esperar.

CAPÍTULO 1 - La tempestad-

Recoge eso que va a llover. El niño levanto la vista y miro a su madre con cierto desdén, sentado en el suelo con las piernas cruzadas, notaba el frio del piso en los muslos, pero no importaba.

Hacia discurrir canicas a través de pasadizos y trampas previamente construidos con las pinzas de tender.

La tarde era gris y barruntaba tormenta. Después del colegio no bajo a jugar como de costumbre.

Mama le preparo la merienda, pan, aceite y sal con un vaso de naranjada.

Desde el balcón podía sentirse la soledad en la calle, las tardes al final del otoño comenzaban a tornarse frías.

Mama entraba y salía del balcón recogiendo la ropa seca del tendedero, en previsión de que pudiera llover, coloco sobre la todavía humeda,un gran plástico que sujeto a la barandilla, con pinzas que sustrajo del fuerte de canicas de "vorin",el niño de nuevo, levanto la vista y miro a su madre.Esta vez visiblemente molesto.

Varias bolas escaparon por el boquete en la muralla del fuerte, aprovechando la pendiente en el piso se dirigieron hacia un pequeño desagüe en el centro del pretil.

Rápidamente intento rehacer la pista de pinzas, pero un estampido en el cielo sobrecogió al niño.

Se irguió sobre sus rodillas y temeroso miro hacia arriba entre los barrotes en forma de aspa.

El viento hacia girones la ropa sobre los alambres y sacudía el plástico que la cubría.

Dos persianas verdes de laminas de madera enrolladlas, se balanceaban amenazantes, colgadas del techo de la galería solo sujetas por los cordeles al pasamanos.

Voret recogió las canicas en un antiguo joyero de madera y en una bolsa de tela con cinta corrediza, guardo las pinzas.

Siempre tuvo la buena costumbre de recoger sus cosas antes de cambiar de tarea, se obsesionaba con la simetría de los objetos, su concepto de orden rayaba en lo enfermizo.

Era capaz de detectar la alteración en una secuencia por el establecida, con una simple mirada...síntomas preocupantes para una madurez tranquila.

El viento hacia que las gotas de agua se difuminaran en todas direcciones, las persianas balanceándose sobre su cabeza se golpeaban entre sí, una ráfaga arranco un par de pinzas y el plástico restallo con violencia.

Salvoret se puso en pie y lo sujeto por un extremo, el aire mezclado con agua salpicaba su cara.

Ensanchando la boca y entornando los ojos en un gesto de velocidad, intentaba controlar los cabos sueltos que iban apareciendo.

De pronto se encontró luchando por su vida entre las olas de un terrible mar, la "mayor “comenzaba a desgarrarse mientras el Génova solo era sujeto por un puño.

La escena fue reconocida inmediatamente por su mente de niño y fue feliz y eso quiso ser y dios sabe que muchas más veces intento revivir aquella situación y que nunca más lo consiguió. Lo mágico de un momento es como una foto fija, la historia de un instante. Puedes recordarlo, pero nunca más se repite.

La puerta de madera se abrió y asiendo al niño por la pechera, su madre lo arrastro al interior de la vivienda...ahí término la aventura de ese día.

Quizás por la experiencia vivida, por la simetría de las cosas o simplemente porque la vida es muy puta...hacía meses que vivía en un barco, un pequeño velero tipo ingles de dieciséis metros con casco de madera.

Ocupaba un amarre en un canal de pescadores donde el precio no resultaba prohibitivo, de ser el sueño de su vida, aquel barco se convirtió en su hogar.

¿Como llego a esa situación?, ni se sabe...una separación, una enfermedad, un accidente, un giro inesperado, qué más da.

Sentado en la pequeña camareta bajo el puente, cenaba en solitario, alubias con tomate, pan y vino de botella con tapón de plastico.De postre plátano y melocotón en rodajas con azúcar y mistela.

El asiento concebido como litera, facilitaba el poder recostarse allí mismo si las condiciones del usuario tras la cena no fueran las más propicias para alcanzar el dormitorio que se encontraba en proa.

La mesa, atornillada al piso, podía plegarse para permitir el paso, desde el puente se accedía por una escalerilla de madera a través de una trampilla.

Al otro costado de la estancia, otra litera. Sobre ella una estantería bordeada por una diminuta balaustrada para sujetar lo que se depositara sobre ella. A cada lado, dos portillos alargados, daban luz natural al interior.

Tras un medio mamparo, se escondía la cocinilla, compuesta por un foguer de butano, un microondas, una pequeña nevera y una diminuta lavadora de carga superior, un fregadero de aluminio y poco más.

Por el centro de la cocina, pasaba el palo de la mayor que había que sortear para llegar al servicio. Un micro espacio estratégicamente dispuesto tras otro medio mamparo. Al fondo un espacioso dormitorio ocupando toda la proa, cada espacio habilmemente separado por unas cortinas de cretona muy chulas de un rojo intenso, tres apliques ovalados con rejilla a lo largo del techo iluminaban el espacio. Mientras cenaba escuchaba en la radio un programa de actualidad. Normalmente Salvador sintonizaba emisoras que se acomodasen a sus ideas, bastantes problemas tenía como para que le llevasen la contraria, en el paro, sin dinero, tarde para cambiar, sin expectativas y enfermo, muy enfermo de odios, manías y rencores, que convertían las madrugadas en un infierno.

Se convocaban manifestaciones por todo el mundo en protesta por la degradación del planeta... -El planeta podía reventar esta misma noche, pensó Voro. "El dolor de uno, es un universo en sí mismo".

Se sintió mal y no quiso ser egoísta, pidió perdón para sí y suplico reventar el solo, que para el caso era lo mismo.

La radio, un transistor ''vanguard'' tamaño ladrillo forrado de cuero marrón, convocaba a la población a acudir al parking de un conocido centro comercial, simultáneamente con otras ciudades del mundo, se realizarían actos pro energías limpias, sostenibles y alternativas. Patrocinadas por empresas del sector directamente interesadas, Salvador sonrió socarronamente.

La actividad de las ciudades, hace mucho tiempo ya que fue desplazada a núcleos en el extrarradio, ofreciendo todo tipo de ocio y consumismo, pudiendo tener acomodo en estos lugares familias enteras, jóvenes, ancianos, puteros, etc, hasta el punto de llegar a convertir los accesos en burdeles a cielo abierto. Salvador mantenía una teoria,"concentrar la mayor cantidad de gente, el mayor tiempo posible en el mismo lugar", no era casualidad y tendría consecuencias. Estos cambios en las costumbres, abocaron a los barrios al abandono, la marginalidad y el sálvese quien pueda.

CAPÍTULO 2 -Ultramarino-

El pequeño Salvorin, con sus bracitos abarco en la medida de sus posibilidades las caderas de su madre, lloriqueaba y jalaba la manga de la rebeca que la mujer portaba sobre los hombros.

Con la mejilla pegada al trasero y entre lágrimas, reconoció a su madre unos pasos más allá, mirándole entre divertida y emocionada.

Salvoret, avergonzado corrió sin mirar atrás abrazándose con fuerza, esta vez sí al trasero correcto. Su madre se inclino sobre él y planto un sonoro beso en el cogote del niño y comento entre risas con la otra señora, oculto bajo la rebeca de su madre, Vorin observaba la escena a través del punto de lana.

El pequeño comercio estaba abarrotado de productos alimenticios, de limpieza, conservas, fiambres, embutidos, grandes tarros de encurtidos sobre un inmenso mostrador de mármol blanco tras el que habitaba un gigante calvo, que devoraba aceitunas y escupía los huesos por la comisura de la boca. Tal vez, a esa imagen infantil, se debiera la aversión de Salvador a las olivas y todo lo que oliera a encurtidos.

Años después comprobaría que, ni el mostrador era tan alto ni el gigante tan terrible, aunque si tan calvo y todavía más grimoso. De la mano de su madre, Vorin salió del ultramarinos, cruzaron la calle en diagonal y entraron en el callejón: un "cul de sac" con cuatro plazoletas confrontadas, dos todavía conservaban pinos, las otras dos habían sido invadidas por maceteros, jardineras y artesanía popular.

En la primera plazoleta, según se entraba a la izquierda, cuatro invornales vacios sin rastro de vegetación, servían de centro de reunión para juegos infantiles y ocasional ruedo para martirologio de lagartijas y cualquier otro desdichado animalillo que cayera en manos infantiles.

En el centro, una antigua fuente de granito sin agua, en la pileta, dos tornillos de traviesa, oxidados.

Sobre el cuerpo de la fuente, sentado con las piernas abiertas ''Miguelin'' gritaba:

-!!Abandonen la nave, la cuenta atrás para la autodestrucción ha comenzado!!- todo esto dicho mientras se cogía la nariz entre el pulgar y el índice. Mientras, una caja de cartón de nevera daba tumbos por la plazoleta, el interior era una fiesta infantil, de la que Salvorin pasó a formar parte en cuanto pudo zafarse de la mano de su madre, rápidamente desapareció en su interior, la masificación dentro de la caja dificultaba la verticalidad, pero de eso se trataba...

Risas, gritos, cuatro niños luchando por mantener aquello derecho, en la parte superior, un trozo de cielo. El gris azulado del fin de una tarde de verano, el sonido del fritoleo y el olor de las cenas en las plantas bajas, llenaban el ambiente.

Miguelin cantaba una canción inventada por él:

-"Pedro Marulo Juan Antoniano, AntoniPedo, PedroElChimpón."

Miguelin siempre fue muy ocurrente. De pronto se hizo el silencio, una fuerza exterior tiró de la caja hacia arriba dejando al descubierto a los cuatro niños. Un diminuto hombrecillo mal vestido, con una grasienta gorra de maletilla ladeada y una colilla que apenas se sujetaba entre los labios apareció ante ellos y dijo:

-Me hace mas falta a mí que a vosotros.- Maldiciendo , la extendió en el suelo y la doblo varias veces pateándola al final con el propósito de que no volviera a su estado original, dio un par de vueltas cruzadas con un cordel y remató con un nudo llano. La enganchó en un alambre que colgaba de la parte exterior del carromato que el mismo remolcaba. Los niños le miraban sin entender nada y en respetuoso silencio hacia el anciano, silencio solo roto por cientos de pitos en el pecho del hombre negándose a desprender la colilla de sus labios. Colocó un tirante en su hombro, se aferró a las varas del carromato y a duras penas, renegando se alejó. Salvador, sentado a la mesa recuerda y siente que sigue allí, que su infancia termino aquel día, lo de después fue otra cosa. Claramente ve alejarse el carromato, la niñez, la inocencia, la sensación de odio hacia aquel hombre lo poseyó por primera vez. Si no se mirara cada mañana en el espejo creería que sigue teniendo el mismo aspecto que a los siete años, que sigue allí viendo alejarse todo, que él nunca se movió, que todo a su alrededor cambió y no le dieron tiempo a ponerse al día. Se sentía cansado, muy cansado y salvajemente aburrido.

Se recostó sobre el mamparo y como todas las noches pensó en hacer algo por su vida, empezaría mañana.

CAPITULO 3 - Publicidad-

Los efluvios del licor tenían en paz a Salvoro, ese era uno de los días ideales para hacer noche allí mismo.

En el transistor, un micro espacio comercial sobre un laxante. Laxante Db regula el tránsito intestinal, una joven periodista pregunta al doctor:

-Beteta- Por eso lo de Db, Laxante del doctor Beteta, Salvoret con los ojos cerrados, sonrió y replicó - Laxante de Bareta. Doctor Beteta ¿Podría hablarnos de los beneficios del Laxante Db?- El galeno diserta técnicamente acerca de los beneficios que conlleva el consumir este medicamento. Todo relativamente elegante para tratarse de un purgante. La chica, pizpireta insiste en conocer más a fondo las bondades del fármaco, Beteta de antemano pide perdón y realiza una descripción exhaustiva acerca del olor, el color , la textura de la heces y el beneficio que experimenta el organismo con el cambio en estos factores. Salvador con la cabeza hacia atrás, abrió los ojos para no vomitar. Los beneficios del producto eran realmente increíbles, la periodista agradeció al doctor su presencia y amabilidad emplazándole para otra ocasión. Beteta correspondió educadamente, la chica da el número de teléfono de pedidos, de nuevo el nombre del producto y otra vez el teléfono. Cuando se cree que la cuña ha terminado... suavemente comienza la sinfonía del nuevo mundo, increscendo: Un pequeño esfuerzo al nivel del pecho, un leve claqueteo de dilatación de esfínteres y el casi imperceptible sonido del deslizamiento y chapoteo final en el sifón, fundiéndose un suspiro con el apoteosis de la música, como imaginando un amanecer. Y una voz en off que dice:

- Laxante Db y se feliz.

-Esto es un sin Dios- dijo Salvoro llevándose las manos a la cara. No es posible el fin de nuestra era, el advenimiento del Anti Cristo, la perdida de Occidente. Necesitaba dar un giro a su vida, pensó en su hermano, "Rafael", vivía en la casa paterna desde que murieron sus padres.

Llegaron al acuerdo de que Rafa pagaría a Voro la mitad del valor de la vivienda en concepto de herencia, sin prisas como buenamente pudiera, como buenos hermanos. Pero hacia meses que no sabía nada de él.

Si dispusiera de algún dinero, intentaría salir de aquel agujero, comenzar una nueva vida, darse una oportunidad.

Era consciente de la dificultad de trato con su hermano y estaba casi seguro de que nada conseguiría.

Cuando era niño, su padre le dio a leer, "La conjura de los necios", con la intención de que una vez leída, solicitar su opinión y dándola por sentada, afearle su actitud poniéndole como ejemplo al protagonista de la novela. No imagino el pobre hombre que su opinión consistió en una total afinidad con "Ignatius Reily", nunca más se volvió a hablar del tema.