Estúpidos, si creéis que os dejaran compartir su poder. El poder no es para ellos, su reino no es de este mundo y solo lo quieren para ofrecérselo a su Dios. Vosotros, ¿solo queréis dinero?...lo tendréis, ¿lo queréis todo?...es vuestro, ilusos, saben que no tenéis nada, que sois fáciles de saciar, ansia de poseer, ambición material aderezado de falta de escrúpulo.
El poder en manos de quien solo necesita de una comida al día, agua y oración, es potencialmente infinito, crea la necesidad y tendrás al cliente. El hombre más libre es el que no tiene nada que perder. El comienzo no se sabe cuando fue, el adocenamiento en grandes superficies donde tener controlada la mayor cantidad de gente el mayor tiempo posible, el integrismo de lo políticamente correcto para manejar el lenguaje y propiciar el control del pensamiento y la autocensura, la tolerancia ciega sin razonamiento previo, el falso respeto por todo y por todos, como si todo fuera respetable, la bondad estúpida, irreflexiva, por la piedad entro la peste.
El amaneramiento como signo de modernidad, la exaltación de la nada, refugio de mediocres, la nada es infinita por lo que en ella cabe todo.
Se empeñaron en contarnos"su verdad", mentira repetida mil veces. La verdad de su pequeño, vacuo e insignificante rinconcillo. Farsantes, vendedores de igualdad como el logro final del progreso, ¿igualdad?, nada es tan igual como un esclavo a otro, como un millón de esclavos, como una ingente multitud bajo el mismo lema, el mismo ideal, el mismo fin. Pretextos generales para sentirse diferentes, es sorprendente a cuantas personas a la vez se les puede ocurrir la misma cosa, posiblemente por la influencia del sistema, inconscientemente la masa es manejada por acomplejados sin escrúpulos, aspirantes a convertirse en lo que más odian, salva patrias que se les pudre la basura en casa, los que son y los que disimulan.
Los que huyen de la miseria, cuando la miseria va con ellos.
Sorprenderse de lo habitual es como empezar de nuevo, ignorar la experiencia, reincidir en el fallo, dar la oportunidad una y otra vez a quien no la merece, a quien simplemente acomodo su discurso al interés inmediato totalmente calculado.
Traidores, seréis los elegidos, vuestro privilegio consistirá en ser los únicos totalmente conscientes de la consecuencia de vuestra traición.
"Volver al origen no es retroceder, si no caminar hacia el saber",... Dice la canción.
La pureza del hombre, es la ley de la selva, la ley del más fuerte, la del sometimiento de la tribu al macho dominante. En el origen no cabe feminismo, ni igualdad, ni derechos, no hay sitio para el débil, solo el instinto de supervivencia.
El principal afán del ser humano es la continuación, la búsqueda de fuerzas para levantarse cada mañana y renunciar al deseo de dormirse y no despertar, la sensación de que ya no vale la pena luchar, rendirse, en cierto modo, es descansar, dejar que otros decidan por ti.
Si te dejas llevar demasiado puedes significar una carga y te eliminaran. Si no te humillas lo suficiente, te eliminaran igualmente.
Cuanto os odio, me niego a intentar siquiera comprenderos, aborrezco vuestros idiomas, expresiones y chascarrillos, vuestra"cultureta de peseta" y me importan un bledo vuestras raíces, no es mala educación, simplemente hartazgo.
No os respeto, porque se quien sois y que queréis, falsos profetas, charlatanes de feria, vendedores de humo con soluciones para todo.
Culpabilizáis a la sociedad de todos los males, llamáis enfermo a cualquier degenerado.
Para descargar vuestras conciencias, repartís la culpa y el desastre, manteniéndoos al margen como los elegidos para salvarnos.
La ausencia supone el vacio infinito tanto para el que no está como para el que espera, la incertidumbre es la degradación de los sentidos.
Hacernos fuertes en nuestro interior y desde ahí combatirlos, mantenerlos en la incógnita, de si seremos o no uno de ellos. Cada cual es único responsable de lo que ha hecho de si, cambiar, huir, mejorar, degenerar si es eso lo que quieres, no caben lamentaciones, a nadie le importas, estas solo, puedes construir o destruir, rendirte o simplemente, esperar.